Lo más difícil comienza ahora

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Artículo de Antonio R. Torrijos. Publicado en Confidencial Andaluz, 18 de enero de 2019.
 
A raíz de los acuerdos, conversaciones y compromisos entre diversas fuerzas políticas para conseguir la mayoría parlamentaria suficiente de apoyo a la investidura del Presidente del Gobierno de España y al Programa alcanzado entre Psoe y Unidas Podemos, hemos venido asistiendo a una orquestada, grosera, falaz, desabrida y brutal campaña, organizada por el Tea Party (ese oscuro conglomerado de intereses económicos, políticos, mediáticos y financieros)  de este país cuyo objetivo era evitarla.
 
Campaña en la que para sus urdidores todo valía, la mentira, el insulto y la calumnia han sido moneda corriente. Baste sólo recordar el Debate de Investidura del pasado 5 de enero para obtener una imagen gráfica y sonora de lo que afirmamos, incluida la inaceptable manipulación del vídeo en el cual se ve a la mayoría parlamentaria aplaudiendo a la Presidenta del Congreso después de una sosegada, firme, medida y pedagógica intervención suya y como se “transforma” en una ovación dirigida a la portavoz de EH-Bildu que intervenía en ese momento.
 
Sin embargo y a pesar de su intensidad y virulencia, tal campaña no ha alcanzado su objetivo. “Habemus”Presidente y hay  Gobierno progresista y, por primera vez desde la II República, de coalición.
 
Pero esto es lo sabido, de ahí que no merezca mayor extensión. Es a partir de aquí dónde deseo expresar un par de reflexiones. La primera. Si alguien piensa que el asunto está zanjado y entramos, a partir de la Investidura y constitución de nuevo Gobierno, en una fase de normalización y aceptación natural del proceso democrático y por tanto del período legislativo que se abre, o es un ingenuo o no conoce a la derecha española y su voluntad y enormes recursos y medios complotados todos para hacer insufrible, en términos de ciudadanía y de legislatura, el próximo curso político.
 
Si hasta ahora las amenazas, los chantajes, las agresiones verbales, los editoriales de la gran mayoría de medios, la tergiversación, los llamamientos más o menos explícitos a la intervención de las FF.AA, la homogeneidad y linealidad del discurso catastrofista asumido y difundido como una letanía por la mayoría de tertulianos, incluso la implicación de un sector, no menor, de la jerarquía católica en ese aquelarre han sido una variable constante, no es, no será nada comparable a lo que ya se está organizando.
 
Es a partir de ahora y ante las posibles medidas de gobierno tendentes a paliar (digo paliar, no resolver) la fractura social derivada de las políticas de recortes, privatizaciones y retrocesos de los últimos años y construir  una nueva agenda legislativa a favor de más justicia social, cuando asistiremos, impulsada por esa derecha montaraz, a una auténtica, organizada, bien lubricada y financiada, campaña de desprestigio, de acoso y derribo por “tierra, mar y aire” contra el Gobierno legítimamente conformado, las instituciones democráticas, las fuerzas políticas, sociales y civiles que les apoyen, o, simplemente, colaboren aunque desde posiciones críticas y, también, contra la ciudadanía y capas populares, inyectando miedo, odio y cainismo.
 
Una pieza esencial será el LAWFARE o utilización generalizada ante cualquier norma, decisión o ley promovida como acción de gobierno, del aparato judicial a todos los niveles, incluso personales, con denuncias, querellas o demandas contra cargos públicos y/o representantes institucionales, sabedores (como son) de que lo importante es hacerlo independientemente del resultado judicial finalista porque es la denuncia en sí (por increíble o desmesurada que parezca), extendida y amplificada por su corifeo mediático lo que realmente importa y surte efecto.
 
La otra pieza esencial será la instrumentalización, hasta límites aún desconocidos, (hasta aquí y aunque no lo parezca, han sido “comedidos”) del discurso “España se rompe, unidad de España, Patria”. Conscientes de que unos de los asuntos que se abordarán a partir de ahora será lo que llamamos “debate territorial”. Es decir, van a magnificar el “amor a España” alertargando la idea de que la mejor manera de respetar a España y hacer Patria es querer a los españoles y contribuir a resolver sus múltiples problemas y los déficits sociales, laborales, de igualdad y de libertades que padecen millones de compatriotas.
 
Cierto es, además, que habrá más elementos a utilizar en esta deriva descalificadora e involucionista que auguro pero, pienso, que estas dos serán fundamentales.
 
Decía al principio de estas líneas que iba a plantear dos reflexiones, la primera está escrita y la segunda es la siguiente. Parece ser o algunos quieren que parezca, que este comportamiento y campaña de las derechas (extrema derecha o ultraderecha, tanto monta..) es algo novedoso y que no hay antecedentes de tamaña brutalidad, en democracia, contra un gobierno legítima y legalmente elegido. Nada más incierto, las hubo y como ejemplo pongo la que se llevó a cabo y se sostuvo durante años contra el Gobierno Municipal de Sevilla conformado por Psoe e IU durante los años 2003-2007 y 2007-2011 y, especialmente contra IU y en el segundo mandato.
 
Es preciso situar que en aquellos años el mapa municipal español estaba ampliamente “teñido”  de azul y que Sevilla era una de las pocas capitales gobernada por la izquierda y específicamente con participación de IU que ostentó concejalías importantes e, incluso por primera vez en la historia, la Primera Tenencia de Alcaldía.
 
Aquel Gobierno acordó, con luz y taquígrafos, sendos Programas de Progreso (en ambos mandatos pero de más profundo contenido en el segundo) que situaba al ser humano y sus necesidades en el centro de la acción de gobierno, estableciendo políticas, muchas pioneras en nuestro país, orientadas a resolver las desigualdades y las necesidades de la mayoría social. Presupuestos participativos, Comisión de participación del migrante, Construcción de miles de VPO a precio tasado y en pleno boom inmobiliario, el precursor Parque Social de Viviendas que dio respuesta a los desahucios y Otaínsa que respondió con eficacia ante los excesos en alquileres, la apuesta por la sostenibilidad medioambiental con la Red de más de 140 km de carriles-bici y la introducción de la bicicleta y el fomento de su uso, la sustitución de luminarias por las de bajo consumo y su consiguiente reducción energética, el cambio a energía no contaminante para la flota municipal de transporte público, las peatonalizaciones, las Cláusulas administrativas en la Contratación Pública contra la siniestralidad laboral que tan excelentes resultados dio en términos de salud y vida, el Bonobús Solidario dirigido a l@s desemplead@s  para que pudieran desplazarse gratuitamente en TUSSAM, título de viaje que aún perdura en la ciudad, la inversión pública, desconocida hasta entonces, para resolver déficits de infraestructura en los barrios periféricos (tres piscinas municipales, instalaciones deportivas y veintiun campos de césped artificial, cinco Centros de Formación para la inserción laboral, múltiples obras de mejora de alcantarillado, de agua y luz..), medidas contra la especulación inmobiliaria en un concepto de urbanismo de rostro humano y sostenible (destacables fueron las intervenciones para evitar la Central Térmica de Punta del Verde que de haberse permitido hubiese tenido fatales consecuencias para la salud cardiorespiratoria de un tercio de la población o lo evitado con la Dehesa de Tablada), medidas fiscales, culturales, de igualdad etc. Fueron algunas de las iniciativas, en el marco de un modelo muy definido de ciudad habitable y social y ambientalmente sostenible, muchas de ellas como digo, que nunca se habían implementado en el municipalismo y que se llevaron a cabo de manera precursora… y que dio lugar a que se llamara a aquel Gobierno, el Gobierno de la primera vez.
 
Y, claro aquello hizo que la derecha local llamase “a rebato”. Ni podía permitir que “los comunistas gobernasen” y menos áreas económicas ni que las políticas que se estaban desarrollando ( que evidentemente transferían rentas de capital a rentas sociales) pusiesen en riesgo sus privilegios económicos y sociales.
 
Había que acabar con aquello y a ello se aprestaron. Lo que ahora se reconoce como Lawfare entonces fue la judicialización desmesurada de la política hasta límites desconocidos y no sólo contra las medidas de gobierno sino contra sus impulsores (todas y todos los miembros del Grupo Municipal de IU fueron imputados por denuncias de la derecha y algunos multiimputados, con alguna causa aún por dilucidar). En este sentido, la mayoría de medios locales (con algunas honrosas excepciones) acompañaron, cuando no, estimularon las denuncias en portadas sonrojantes, páginas enteras, un día sí y otro también, durante años e, incluso, se creó una tv local expresamente para tal fin, tv que desapareció una vez consiguieron su objetivo.
 
Se hizo de la mentira una norma y del engaño una estrategia.  En definitiva, la derecha ( el Tea Party local (con el inestimable concurso del sr. Zoido), desplegó tales medios y con tantos recursos y complicidades que fue imposible contrarrestarlos desde el gobierno municipal que, además, tenía que gobernar y así consiguieron su objetivo que no era otro que quebrar, romper, eliminar un Gobierno progresista, elegido democráticamente y legitimado por ello, formado por IU y Psoe y que por sus políticas y en sí mismo, podía ser un ejemplo a seguir en otras capitales, autonomías y, ¿por qué no? en el Estado y que, para más inri, demostraba, a través de medidas favorables a la mayoría social,  que otra forma de gobernar era posible.
 
¿Significa todo esto que no sea posible con el próximo Gobierno una legislatura prolífica en iniciativas sociales, que revierta los recortes, que recupere para lo público la sanidad, la enseñanza, la dependencia, que recupere derechos y que mejore las condiciones de vida y trabajo de la gente? . En absoluto. Significa que para que este ilusionante y esperanzador barco llegue a buen puerto se necesitan analizar correctamente los obstáculos que se va a encontrar en su singladura para saber, con pedagogía, inteligencia y firmeza, contrarrestarlos y que para conseguirlo es imprescindible impulsar y recuperar músculo asociativo en la sociedad civil ( sindicatos, entidades y movimientos sociales, vecinales, de consumo, de igualdad, de solidaridad, feministas, de pensiones, mareas…). Significa restablecer una alianza social con la sociedad civil, fomentando la participación en “la res pública”. Significa restaurar noblemente el tan denigrado concepto de la política y repolitizar, sin maniqueísmos ni instrumentalizaciones, a la ciudadanía haciéndola partícipe de cada una y de todas las decisiones que se vayan adoptando. Significa saber que no va ser fácil y que quienes patrimonializan de manera excluyente el concepto Patria, van a ejercer todas sus capacidades (y, son muchas) sabiendo que lo que realmente se encuentra en juego son sus intereses, sus escandalosas tasas de ganancia y su idea, sustentada en la “designación divina” de que sólo ellos están llamados a gobernar España.
 
Sirvan estas palabras para afirmar que nada está escrito y que somos millones los que estamos dispuestos a recorrer esta senda por muchas piedras que tenga el camino.
 
Antonio Rodrigo Torrijos.
Sindicalista y Ex Primer Teniente de Alcalde del Ayuntamiento de Sevilla
Lunes, 20 Enero 2020 10:52

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